Las Leyendas by Alejandro Guanes

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Enjoy.

GUANES, Alejandro (Asunción, 1872-1925). Poeta, prosista y periodista. Iniciador de la poesía posromántica y modernista en su país, Guanes integra la promoción de 1900 cuyos miembros –Cecilio Báez, Manuel Domínguez, Eloy Fariña Núñez, Manuel Gondra, Juan E. O’Leary, etc.– son los verdaderos fundadores de la cultura paraguaya moderna. Como los demás integrantes de su grupo, escribe cuando todavía está muy vivo el recuerdo de la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870) y en su poesía –e.g., en “Las leyendas” y “Ocaso y aurora”, sus poemas más conocidos– trata de afirmar los valores espirituales de una nación que renacía de la catástrofe. Fue traductor de Edgar Allan Poe, quien ejerció gran influencia en sus obras, recogidas y publicadas póstumamente en tres volúmenes: Del viejo saber olvidado (prosa poética, 1926), De paso por la vida (poemario, 1936) y Antología poética (1984).

Las Leyendas

En el baratro de sombras alocado el viento brega;

ya blasfema, ya baladra, ora silba y ora juega

con el tul de la llovizna, con las ramas que deshoja,

con la estola de una cruz;

ya sus impetus afloja, ya retorna, ora dibuja,

del relampago a la luz,

un fantastico esqueleto que aterido se arrebuja

del sudario en el capuz.

 

Caseron de añejos tiempos, el de solidos sillares,

con enormes hamaqueros en paredes y pilares,

el de arcaicas alacenas esculpidas, que de amores,

que de amores vio este hogar!

el que sabe de dolores y venturas de otros dias,

estructura singular,

viejo techo ennegrecido, que de amores y alegrias y tristezas vio pasar!

 

Por los angulos obscuros de sus cuatros vaga el “pora”,

es quizas un alma en pena que la vida rememora,

vida acaso de grandezas, tal vez misera existencia,

vida de heroe  tal vez!

en pesada somnolencia la tertulia se sumerge

en confusa placidez:

es la hora en que sus formas toma el “pora” y en qeu emerge

de la triste lobreguez.

 

Por las epicas leyendas que les cuento, adormecidos, ya mis hijos uno a uno

van quedandose dormidos,

las leyendas de portentos, de grandezas admirables, de aquel tiempo que paso,

con sus labios impalpables, como un halito ligero, dulce el sueno los beso

Como besa a las traviesas golondrinas del alero;

solo insomne velo yo.

 

Y a mis admirados cobran forma las escenas

cobran forma y colorido las venturas y las penas

de la edad de mis abuelos, y oigo besos y suspiros

en las sombras palpitar

y en callados, tenues giros, por los angulos desiertos

los escucho revolar

son los besos y suspiros que arrullaron a los muertos de un amor y de un hogar!

 

Donairosa, blanca dama de peinteas y mantilla

que bien luce sus fulgores en tus hombros la espumilla!

fuiste dueña de esta casa, despediste a un cabellero,

y le esperas aun quizas,

a un impavido guerrero que al partir beso tu frente,

y que el rostro violvio atras,

al traves, acaso, ansioso de una lagrima luciente,

por mirarte una vez mas?

 

Y el mancebo, tu que arrastras en la sombra la muleta,

de morrion de tosco cuero y uniforme de bayeta,

te amputaron esa pierna tras de belicos horrores,

y hoy retornas al hogar

al que sabe de dolores y venturas de otros dias,

estructura singular,

viejo techo ennegrecido, que de amores y alegrias

todo un mundo vio pasar?

 

Son los muertos! En las sombras alocado el viento brega;

ya blasfema, ya baladra, ora silba y ora juega

con el tul de la llovizna, con las ramas que deshoja,

con la estola de una cruz;

ya sus impetus afloja, ya retorna, ora dibuja,

del relampago a la luz,

un fantastico esqueleto que aterido se arrebuja

del sudario en el capuz.

 

 

By Alejandro Guanes (1872-1925)

This entry was posted on Saturday, February 2nd, 2008 at 2:28 am and is filed under Uncategorized. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

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